domingo, 18 de julio de 2010

Él y el otro (final)

Ya sé que hemos quedado en no hablar del asunto, pero no puedo, era necesario verte ahora, en este momento, tan tarde. Loco, no puedo dormir de verdad no puedo dormir, la angustia no me deja, tengo pesadillas, no puedo cerrar los ojos, cada vez que pienso en lo que pasó aquella noche acá en tu cuarto me lleno de nervios, es muy confuso y complicado de entender y explicar. Estoy muy confundido y tengo mucho miedo, no sé lo que va a pasar de ahora en adelante, una extraña sensación no me deja seguir con mi vida, no sé cómo tú puedes. No me digas que no sientes nada especial por lo que pasó aquella noche, ¡Dime que no! ¡Vez! no puedes, también sientes lo mismo que yo. Cómo fuimos capaces de hacer eso. Cállate loco, cállate déjame terminar, hasta ahora hemos hecho lo que tú has querido, hasta ahora, pero las cosas tienen que cambiar porque yo no puedo con este sentimiento. Cada vez que me miro al espejo no me veo, sino veo a un monstruo. No me mires con esa cara, loco, que no te echo la culpa, la culpa fue de la marihuana que sacaste para continuar poniéndonos duros como una piedra, fue la marihuana la que nos hizo hacer todo lo hicimos ese día con Mariana. Es que cuando ella entró a tu cuarto yo te dije que era bonita nada más, después tu dijiste que si quería me la agarrara. Es que la marihuana te hace decir huevadas loco, de verdad, y a mi hacer huevada y media. Loco no me digas que me calle carajo, quiero decirte algo importante, muy importante, pero primero quiero decirte todo lo que siento, y no es fácil. Cuando le invitamos el porro a Mariana ella como si nada estaba que se cagaba de risa al igual que nosotros, hasta se echó en la cama con nosotros, se sacó las zapatillas blancas con rosado que tenía y se metió en medio de los dos. Y a pesar que me dijiste que normal le metiera mano porque ella era medio puta, no lo hice. Es que yo soy bien tímido, loco, bien tímido y te dije que no podría, aunque estuviera recontra pasado por la marihuana no iba a poder, pero tú, claro tú no pues, tú no respetas a nadie, seguro que ni tu hermana, y no sé si tienes una pero igual te lo digo, porque esa impresión me das. No pasaron ni cinco minutos desde que se metió en la cama y le empezaste a meter la lengua en la boca, a besar el cuello y tocarle las tetas, pero sabes qué es lo que me llamó más la atención, que lo hacías sin quitarme un ojo de encima, como incitándome a que te siguiera, pero yo solo seguía fumando el porro que estaba por apagarse y que ya no querías fumar porque estabas que te jamoneabas con ella. En ese momento ella también me estaba tocando la pierna, y claro yo no soy de palo, nadie es de palo pues, loco, nadie. Así que reaccioné pues, reaccioné y se me puso dura y yo empecé a tocarla también, y la toqué ahí en su parte más caliente. Le metí la mano entre sus piernas, y se sentía muy bien, loco. Para qué te cuento todo esto. ¿Para qué? Te lo cuento porque no se lo he contado a nadie y quiero soltarlo de una vez por todas, por eso, loco, por eso. Cállate, loco. Ya sé que has estado ahí y que lo sabes tan igual que yo, pero déjame soltarlo porque te tengo que contar algo que no es tan bueno quizás. Espérate, no me dejes solo, no te vayas carajo, a dónde te vas a ir a estas horas. Espera. Cuando ella me empezó a besar, tú pusiste tu mano sobre la mía presionando para tocarla con más fuerza allí abajo, donde todas las mujeres son bellas, le desabrochaste el short y metiste mi mano entre ella y ropa interior, yo sentí un micro orgasmo y le mordía los labios y la besaba con más fuerza y pasión, luego cuando te quitaste la camiseta, ella me estaba besando el cuello y tú la jalaste de los cabellos para que te besara el pecho, yo le desabotoné la blusa y le quité toda la ropa mientras le besaba la espalda. Luego la tiraste a la cama y me dijiste que me quitara todo, como si un general le diera una orden a su perro de primer año. Yo los miré a los ojos y ella me sonrió, tú estabas serio, medio molesto, pero igual me desnudé. Todo eso era muy nuevo para mí, nunca he estado con un una mujer y menos con un pata más, o sea un trío, mierda, ¡qué fuerte! nunca lo había pensado sino solo cuando me pajeaba en mi cama viendo alguna película porno, pero me imaginaba con dos mujeres. No te sorprendas ahora que sea casto carajo, no te rías que a mí no me da risa, es natural ¿no? Cuando me terminé de quitar la ropa tú ya estabas dentro de ella, penetrándola con furia, como si ella tuviera la culpa de algo. Seguro de que yo le gustara más, porque ella me quería besar más que a ti, pero mientras tú estabas ahí, yo la besaba y luego te arrimaste y me puse encima, pero a diferencia tuya yo lo hacía despacio, porque ella me gustaba mucho y es difícil de explicar pero me gustaba. Todo estaba bien hasta que tu dejaste de besarla y empezaste a tocarme, a acariciarme, me agarrabas el cabello y te pusiste de tras de los dos y me besabas la espalda. Loco no me quiero callar, loco, nica me voy a callar escucha que ya voy a terminar, te lo prometo. Y solo he venido a avisarte algo muy importante, pero te lo voy a decir después, al final. Mierda no soy marica, cállate. Ese día recuerdo que me lo preguntaste y dimos por entendido que no lo éramos y que si lo éramos no habría problema, pero ¿Sabes de lo que me di cuenta? De que tu si lo eres, cuando te pusiste de tras mío me tocabas mucho y dejaste de lado a Mariana, yo no sabía qué hacer, de verdad estaba muy confundido y, no quiero justificarme con la escusa de la marihuana, pero todo lo que estaba pasando era nuevo, Loco. Además me jalaste y me besaste y yo te besé porque tampoco eres feo y no sé. Mierda qué cólera. Mariana entró al juego y nos besamos los tres. También nos besó abajo, pero tú la agarrabas muy fuerte de su cabello y ella se molestó, ya se estaba molestando desde antes porque eras muy tosco, hasta yo me quedaba quieto al ver cómo le agarrabas el cuello con tanta fuerza que casi la ahogabas. Ella se levantó y te insultó. Tú la escupiste y le dijiste puta, ella se quiso ir, pero la agarré y la besé y, empezamos hacer el amor de pie al lado de la cama, te levantaste y te pusiste detrás de mí, empezaste a rosarme y te dije que pararas en un tomo muy serio, casi molesto pero no lo hiciste. Ella me agarraba con tanta fuerza que no me daban ganas de salir de ella, ahí dentro se estaba tan bien, Loco, tan bien que dejé que me maltrataras, con un dolor infernal, pero con una satisfacción extasiante, por estar con ella adelante. Cuando giramos hacia la cama y yo la eché, me separé de ti, pero tu quisiste entrar de nuevo y te lo impedí, ella se dio cuenta y te insultó, pero esta vez reaccionaste peor y la golpeaste. Le reventaste la boca, loco, era demasiado, ella te gritaba marión, cabro de mierda y tú me empujaste y la empezaste a forzar, ella no quería hacerlo más, pero tú la agarrabas con tanta fuerza que ella no podía zafarse. Yo me demoré en reaccionar, pero te dije que te detuvieras. Ella me miró y me dijo cabro de mierda, ¡ayúdame! No soy cabro, le grité. Me dijiste que le agarrara los brazos y lo hice mientras tú la ahogabas ajustándole el cuello y la penetrabas con fuerza, te dije que yo también quería hacerlo, pero tú seguías hasta que ella dejó de poner resistencia. Yo ni le miraba la cara, solo le miraba los sexos. Cuando saliste te sentaste en su abdomen y con una almohada le cubrías la cara. Yo empecé a penetrarla y empezó a ponerse frágil. Cuando te paraste y me empujaste ella estaba muerta, loco, ¡muerta! Y sabes que es lo peor, loco, que nada es perfecto y que no puedo quedarme con la culpa adentro. Ya sé, loco, ya sé que no debo decir nada, pero como te digo nada es perfecto, cuando salimos con ella envuelta hacia tu carro, para llevarla por la costanera hacia el callao y mientras la tirábamos a la basura por el barranco alguien nos vio, alguien que me conoce. Cállate. No hablo huevadas, loco, es la verdad y hoy me dijo que me ponga derecho y confiese porque si no has visto las noticias, loco, la policía ya la encontró y, aunque hayamos borrado todas las huellas, bañándola, usando guantes y todo lo demás, nunca hay crimen perfecto. Lo siento loco, pero ya confesé todo en un audio que se lo mandé a la policía. Si hay una testigo es imposible que nos libremos, loco. Pero siempre hay una solución más fácil loco y eso es lo que te he venido a ofrecer. Espera, no te exaltes. Toma. Es el revólver de mi viejo y tiene dos balas. ¿Quieres usarla? Dime. Ahora sí habla, loco. Dime, quieres usarla para matarme o matarte, o prefieres ir a la policía y entregarte. No loco, si huimos de todos modos nos van a encontrar y va a ser peor. Yo ya envié una confesión, pero de todos modos no estoy seguro de ir a la policía y más bien de camino acá tomé el valor de decirte algo muy importante. Sí, loco, ya tomé una decisión, me he armado de valor. Antes quiero decirte que mientras estábamos con Mariana me gustó lo que me hiciste, no sé por qué, es una sensación extraña pero me agradó mucho y, eso me asusta mucho, loco, es muy extraño, pero ya pasó y no se va a volver a repetir. Ahora solo quiero decirte que jalaré del gatillo porque, además mis padres no lo comprenderán. No, no me detengas, Loco, ya está decidido, no te me acerques que quiero acabar conmigo de una vez, Loco, me hubiera gustado conocerte loco. Adiós.

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