miércoles, 28 de julio de 2010

Ideas mundanas: matrimonio homosexual


Vuelvo a escribir después de semanas a pesar que me propuse hacerlo a diario o dejando un día, pero en fin a pesar de no trabajar y distraerme para inspirarme no pude. Es una pena. Pero aun añoro la esperanza de poder escribir en clases como lo hacía antes, sin que el profesor se diera cuenta.


Hace unas semanas se aprobó el matrimonio gay en Argentina, lo que para casi todos los gay peruanos fue una buena noticia, pero haciendo de abogado del diablo, ¿Saben muchos de los gay de por acá, qué diablos implica eso? Les comento lo más relevante, y se los comento porque hace unos días conversaba con un conocido, amigo de un amigo de otro amigo (ojo que es un círculo muy grande al cual pertenecía, pero eso no significaba exactamente que fuera muy sabiondo en el tema ni nada) y dijo:


- El matrimonio, como ahora se nos permite a los gay, lo celebraré en la iglesia del óvalo Gutiérrez en Miraflores, como Mávila Huertas, esa periodista regia del noticiero de las 10 en el canal 4, aunque se casó con un gordito medio feo no importa ella siempre va a ser regia, hay veces que la veo en el programa de María, la gordita de las 11, se nota que es muy inteligente.






La que sale a las 11 se llama Rosa María y quien la suplanta, a veces, es Sol Carreño la de Cuarto Poder, aunque es posible que también la reemplace ella, pero nunca la he visto de verdad.


-No sabía que veías las noticias. Interrumpí.


Lo dije en tono sarcástico porque a esas alturas no me importaba caerle bien a nadie y menos a ese grupete de gays que dicen que no son obvios, o sea que no se les nota la pluma, y son todo lo contrario con ese pantalón apretadito y el polo que le marca las tetillas y usan tanto o igual cantidad de gel que crema para todo su cuerpo.

- Claro que veo las noticias oye, que me crees, cuando estoy viendo Glee y dan comerciales cambio para ver lo que sucede en Perú, para estar informado siempre, aunque sea un minuto veo el noticiero, pero en fin ¿Saben desde cuando le pongo el ojo a esta periodista? Desde que salió en el Gran Show de Gisela bailando Tango, súper regia la Mávila…


“La Mávila”, ¡Por Dios!. Cuando escuché eso mis ojos se pusieron como huevo hervido y ya me quería ir, solo que no lo hacía por respeto a mi acompañante, el cual me sorprendió que fuera tan distinto a sus amigos. No discrimino, pero tampoco me siento muy a gusto de que con mi amigo converse de temas más elaborados por decirlo de algún modo y, con sus amigos solo hable de farándula, pudiendo hablar del trabajo profesional de Mávila Huertas y no de su baile sensual en el Gran Show de Gisela, pero en fin la conversación, o mejor dicho, su monólogo continuaba y sorprendía más, porque el tema era el matrimonia gay, y él terminó por desviarlo casi todo.


- Bueno, bueno. Dije, después de haberlo escuchado divagar mucho tiempo. – Sobre el matrimonio. Es imposible que te cases en una iglesia o capilla al menos que un cura quiera arriesgar su sotana. No puedes hacerlo.

- Cómo que no. Dijo indignado. – Yo me quiero casar en la iglesia como Mávila, solo queda a esperar que se apruebe el matrimonio como en Argentina, ya estamos cerca, el matrimonio gay ya está acá nomás, abajito.

- Y por qué no te casas allá.

- No pues, yo me quiero casar acá, en mi tierra, quiero que estén todos mis amigos, mi familia, mis amigos del trabajo, todos. Tiene que ser a lo grande, la fiesta sería en el Regatas, como la Pili que lo hizo súper regio todo con ese negraso de casi dos metros, por Dios estaba más bueno.

- Pero no te vas a casar en la iglesia, eso no lo permiten los Católicos, y el gobierno no puede obligar a una religión a cambiar sus convicciones, así que creo que te tienes que conformar con ir a una municipalidad, donde trabajan funcionarios públicos que sí están obligados a cumplir la ley, en caso de que se diera una parecida a la de Argentina y España claro.

Creo que con esas palabras, bien simples, ya me miraban raro, como si no hubieran entendido lo más mínimo de lo que les dije. Eso me causó gracia.



- Bueno, bueno. Dijo. – Yo de todas maneras me voy a casar en una iglesia.


Mi explicación fue por las puras. Miré a mi amigo y él solo tomaba su Bailys, impávido, así que me seguí divirtiendo y sorprendiendo con sus amigos, en especial con que se quería casar, Martín creo que se llama.



- ¿Piensas tener hijos?

- Claro que sí, quiero adoptar tres, para darles todo lo que me dieron mis padres y tengan la oportunidad de estudiar y ser alguien en la vida.

Claro que el chico estudiaba, pero no aprendía nada, solo se dedicaba a las fiestas y a juntarse con gente que no sabe ni un pedo de nada.


- Eso si podrías hacer le dije, según la ley en Argentina y España, adoptar se está permitido, al igual que pueden ser acreedores de créditos para comprar casas o autos. También pueden asegurar a su esposo, dejarle una herencia, la potestad de los niños, pueden ponerse en la lista de bodas de las tiendas comerciales, entre muchos otros beneficios que se dan por ley a las parejas heterosexuales. Pero no estoy de acuerdo en que la unión entre gays se llame “matrimonio”, porque soy romántico y esa palabra tiene un origen romano: matrimoium, que quiere decir que es un derecho que adquiere una mujer para poder ser madre bajo la tutela del marido o esposo, no quiero decir que estoy de acuerdo con este concepto pero tiene que ver el derecho de una mujer que no tiene nada que ver en una unión gay, pues no hay una mujer en la relación. No estoy de acuerdo, además porque el concepto matrimonio conlleva a unas raíces religiosas que deriva de mater, dos seres que se reúnen para crear otra vida, cosa que no va a pasar entre dos hombres.





Ahora yo me fui de lengua y nadie me paró, todos me escucharon y aunque no me hayan entendido, me conformé con que mi amigo me sonriera y me dijera: claro, tienes razón, pero….


A bueno íbamos a entrar en un debate interesante, pero la loca de Martín interrumpió y dijo sus sandeces. No seguiré hablando de las atrevidas afirmaciones de este joven universitario metido en la misma casa de estudios como 10 años, ya sé que es una exageración, pero no me sorprendería.



Para resumir, creo que la unión entre homosexuales no debería llamarse matrimonio, por lo que ya comenté. Estoy de acuerdo que la iglesia esté en contra porque siguen sus convicciones que son una tontería muchas veces y no estoy de acuerdo en casi todo, pero es bueno que alguien te de la contra, si no todo sería muy fácil. Además eso genera debate y me entretiene que ellos mismos se contradigan. Me agrada que tengan los mismos derechos que un matrimonio tradicional, pero en que puedan adoptar me parece un poco arriesgado, todavía no lo he pensado muy bien como para estar a favor o en contra, pero en poco tiempo tomaré partido.


Ahora, para qué diablos quieren casarse los gay carajo, no lo sé, es tan necesario hacer tanto papeleo para que después de unos años terminen por divorciarse y tengan que separa sus ganancias, repartirse lo que compraron, etc. No lo sé, no le tengo fe a las relaciones gays, las considero muy inestables.

domingo, 18 de julio de 2010

Él y el otro (final)

Ya sé que hemos quedado en no hablar del asunto, pero no puedo, era necesario verte ahora, en este momento, tan tarde. Loco, no puedo dormir de verdad no puedo dormir, la angustia no me deja, tengo pesadillas, no puedo cerrar los ojos, cada vez que pienso en lo que pasó aquella noche acá en tu cuarto me lleno de nervios, es muy confuso y complicado de entender y explicar. Estoy muy confundido y tengo mucho miedo, no sé lo que va a pasar de ahora en adelante, una extraña sensación no me deja seguir con mi vida, no sé cómo tú puedes. No me digas que no sientes nada especial por lo que pasó aquella noche, ¡Dime que no! ¡Vez! no puedes, también sientes lo mismo que yo. Cómo fuimos capaces de hacer eso. Cállate loco, cállate déjame terminar, hasta ahora hemos hecho lo que tú has querido, hasta ahora, pero las cosas tienen que cambiar porque yo no puedo con este sentimiento. Cada vez que me miro al espejo no me veo, sino veo a un monstruo. No me mires con esa cara, loco, que no te echo la culpa, la culpa fue de la marihuana que sacaste para continuar poniéndonos duros como una piedra, fue la marihuana la que nos hizo hacer todo lo hicimos ese día con Mariana. Es que cuando ella entró a tu cuarto yo te dije que era bonita nada más, después tu dijiste que si quería me la agarrara. Es que la marihuana te hace decir huevadas loco, de verdad, y a mi hacer huevada y media. Loco no me digas que me calle carajo, quiero decirte algo importante, muy importante, pero primero quiero decirte todo lo que siento, y no es fácil. Cuando le invitamos el porro a Mariana ella como si nada estaba que se cagaba de risa al igual que nosotros, hasta se echó en la cama con nosotros, se sacó las zapatillas blancas con rosado que tenía y se metió en medio de los dos. Y a pesar que me dijiste que normal le metiera mano porque ella era medio puta, no lo hice. Es que yo soy bien tímido, loco, bien tímido y te dije que no podría, aunque estuviera recontra pasado por la marihuana no iba a poder, pero tú, claro tú no pues, tú no respetas a nadie, seguro que ni tu hermana, y no sé si tienes una pero igual te lo digo, porque esa impresión me das. No pasaron ni cinco minutos desde que se metió en la cama y le empezaste a meter la lengua en la boca, a besar el cuello y tocarle las tetas, pero sabes qué es lo que me llamó más la atención, que lo hacías sin quitarme un ojo de encima, como incitándome a que te siguiera, pero yo solo seguía fumando el porro que estaba por apagarse y que ya no querías fumar porque estabas que te jamoneabas con ella. En ese momento ella también me estaba tocando la pierna, y claro yo no soy de palo, nadie es de palo pues, loco, nadie. Así que reaccioné pues, reaccioné y se me puso dura y yo empecé a tocarla también, y la toqué ahí en su parte más caliente. Le metí la mano entre sus piernas, y se sentía muy bien, loco. Para qué te cuento todo esto. ¿Para qué? Te lo cuento porque no se lo he contado a nadie y quiero soltarlo de una vez por todas, por eso, loco, por eso. Cállate, loco. Ya sé que has estado ahí y que lo sabes tan igual que yo, pero déjame soltarlo porque te tengo que contar algo que no es tan bueno quizás. Espérate, no me dejes solo, no te vayas carajo, a dónde te vas a ir a estas horas. Espera. Cuando ella me empezó a besar, tú pusiste tu mano sobre la mía presionando para tocarla con más fuerza allí abajo, donde todas las mujeres son bellas, le desabrochaste el short y metiste mi mano entre ella y ropa interior, yo sentí un micro orgasmo y le mordía los labios y la besaba con más fuerza y pasión, luego cuando te quitaste la camiseta, ella me estaba besando el cuello y tú la jalaste de los cabellos para que te besara el pecho, yo le desabotoné la blusa y le quité toda la ropa mientras le besaba la espalda. Luego la tiraste a la cama y me dijiste que me quitara todo, como si un general le diera una orden a su perro de primer año. Yo los miré a los ojos y ella me sonrió, tú estabas serio, medio molesto, pero igual me desnudé. Todo eso era muy nuevo para mí, nunca he estado con un una mujer y menos con un pata más, o sea un trío, mierda, ¡qué fuerte! nunca lo había pensado sino solo cuando me pajeaba en mi cama viendo alguna película porno, pero me imaginaba con dos mujeres. No te sorprendas ahora que sea casto carajo, no te rías que a mí no me da risa, es natural ¿no? Cuando me terminé de quitar la ropa tú ya estabas dentro de ella, penetrándola con furia, como si ella tuviera la culpa de algo. Seguro de que yo le gustara más, porque ella me quería besar más que a ti, pero mientras tú estabas ahí, yo la besaba y luego te arrimaste y me puse encima, pero a diferencia tuya yo lo hacía despacio, porque ella me gustaba mucho y es difícil de explicar pero me gustaba. Todo estaba bien hasta que tu dejaste de besarla y empezaste a tocarme, a acariciarme, me agarrabas el cabello y te pusiste de tras de los dos y me besabas la espalda. Loco no me quiero callar, loco, nica me voy a callar escucha que ya voy a terminar, te lo prometo. Y solo he venido a avisarte algo muy importante, pero te lo voy a decir después, al final. Mierda no soy marica, cállate. Ese día recuerdo que me lo preguntaste y dimos por entendido que no lo éramos y que si lo éramos no habría problema, pero ¿Sabes de lo que me di cuenta? De que tu si lo eres, cuando te pusiste de tras mío me tocabas mucho y dejaste de lado a Mariana, yo no sabía qué hacer, de verdad estaba muy confundido y, no quiero justificarme con la escusa de la marihuana, pero todo lo que estaba pasando era nuevo, Loco. Además me jalaste y me besaste y yo te besé porque tampoco eres feo y no sé. Mierda qué cólera. Mariana entró al juego y nos besamos los tres. También nos besó abajo, pero tú la agarrabas muy fuerte de su cabello y ella se molestó, ya se estaba molestando desde antes porque eras muy tosco, hasta yo me quedaba quieto al ver cómo le agarrabas el cuello con tanta fuerza que casi la ahogabas. Ella se levantó y te insultó. Tú la escupiste y le dijiste puta, ella se quiso ir, pero la agarré y la besé y, empezamos hacer el amor de pie al lado de la cama, te levantaste y te pusiste detrás de mí, empezaste a rosarme y te dije que pararas en un tomo muy serio, casi molesto pero no lo hiciste. Ella me agarraba con tanta fuerza que no me daban ganas de salir de ella, ahí dentro se estaba tan bien, Loco, tan bien que dejé que me maltrataras, con un dolor infernal, pero con una satisfacción extasiante, por estar con ella adelante. Cuando giramos hacia la cama y yo la eché, me separé de ti, pero tu quisiste entrar de nuevo y te lo impedí, ella se dio cuenta y te insultó, pero esta vez reaccionaste peor y la golpeaste. Le reventaste la boca, loco, era demasiado, ella te gritaba marión, cabro de mierda y tú me empujaste y la empezaste a forzar, ella no quería hacerlo más, pero tú la agarrabas con tanta fuerza que ella no podía zafarse. Yo me demoré en reaccionar, pero te dije que te detuvieras. Ella me miró y me dijo cabro de mierda, ¡ayúdame! No soy cabro, le grité. Me dijiste que le agarrara los brazos y lo hice mientras tú la ahogabas ajustándole el cuello y la penetrabas con fuerza, te dije que yo también quería hacerlo, pero tú seguías hasta que ella dejó de poner resistencia. Yo ni le miraba la cara, solo le miraba los sexos. Cuando saliste te sentaste en su abdomen y con una almohada le cubrías la cara. Yo empecé a penetrarla y empezó a ponerse frágil. Cuando te paraste y me empujaste ella estaba muerta, loco, ¡muerta! Y sabes que es lo peor, loco, que nada es perfecto y que no puedo quedarme con la culpa adentro. Ya sé, loco, ya sé que no debo decir nada, pero como te digo nada es perfecto, cuando salimos con ella envuelta hacia tu carro, para llevarla por la costanera hacia el callao y mientras la tirábamos a la basura por el barranco alguien nos vio, alguien que me conoce. Cállate. No hablo huevadas, loco, es la verdad y hoy me dijo que me ponga derecho y confiese porque si no has visto las noticias, loco, la policía ya la encontró y, aunque hayamos borrado todas las huellas, bañándola, usando guantes y todo lo demás, nunca hay crimen perfecto. Lo siento loco, pero ya confesé todo en un audio que se lo mandé a la policía. Si hay una testigo es imposible que nos libremos, loco. Pero siempre hay una solución más fácil loco y eso es lo que te he venido a ofrecer. Espera, no te exaltes. Toma. Es el revólver de mi viejo y tiene dos balas. ¿Quieres usarla? Dime. Ahora sí habla, loco. Dime, quieres usarla para matarme o matarte, o prefieres ir a la policía y entregarte. No loco, si huimos de todos modos nos van a encontrar y va a ser peor. Yo ya envié una confesión, pero de todos modos no estoy seguro de ir a la policía y más bien de camino acá tomé el valor de decirte algo muy importante. Sí, loco, ya tomé una decisión, me he armado de valor. Antes quiero decirte que mientras estábamos con Mariana me gustó lo que me hiciste, no sé por qué, es una sensación extraña pero me agradó mucho y, eso me asusta mucho, loco, es muy extraño, pero ya pasó y no se va a volver a repetir. Ahora solo quiero decirte que jalaré del gatillo porque, además mis padres no lo comprenderán. No, no me detengas, Loco, ya está decidido, no te me acerques que quiero acabar conmigo de una vez, Loco, me hubiera gustado conocerte loco. Adiós.

miércoles, 7 de julio de 2010

Cambio de final

Cambio del final de Eisenhower y la tiqui-tiqui-tin


Ella también tuvo sus ilusiones y a ese nivel debo haberle hecho daño, la sigues deseando, ¿no? Te voy a dar un dato, gordo: a eso de las seis sale cada tarde a pararse en la vereda. Ahí la encuentro cuando llego del trabajo; esperando que pase el carrazo de alguien que sea lo que ella creyó que era yo. Porque yo era rico, gordo, igual que tú con esa misma forma de andar y gusto por ponerle apodos a las personas, pero diferentes en nuestros sentimientos, yo soy un pobre y triste enamoradizo que buscó la felicidad en una puta, en una pobre y triste puta, que lo único que quiso era ser feliz, tener plata, coche propio y pertenecer a una clase social alta. Ahora solo espera en la vereda la felicidad que nunca le pude dar, no porque sea malo, gordo, no, solo porque soy pobre y no me arrepiento de serlo gordo, aunque me pongas esa cara de asombro porque alguna vez la pasamos bien, porque cuando ella todavía dice tráficos en vez de tráfico puedo percibir su inocencia, aquella inocencia que ellos creen arrebatársela cuando se la tiran en mi cama, gordo, sí, en mi cama, donde duermo con ella, donde hace tiempo no hacemos el amor, gordo, que triste me siento. Trato de ser feliz en mi pobreza, gordo. Pero esa inocencia que creen arrebatarle todos los días, ésos con carros lujosos, en mi cama cuando no tienen mucho tiempo o en la cama de más de dos plazas de un lujoso hotel, con sábanas blancas, olor a suavizante de una marca cara; cuando disponen del tiempo suficiente. Una vez, gordo, el día de nuestro aniversario, llegó muy tarde y cansada para amar o al menos querer un poco, solo se echó a dormir en el catre de dos por medio sin ni siquiera dirigirme la palabra, le ofrecí la cena que le preparé con amor, ese amor simple y limpio, para olvidar nuestras penas y pasar un rato agradable, pero ella me rechazó con la mirada y se acomodó para dormir bien, después de haber sido ultrajada por unas cuantas monedas, unas monedas que yo no puedo darle, gordo, porque mi trabajo no paga bien, porque no soy un abogado exitoso como tú no puede ser un abogado porque tengo sangre en el corazón, no como tú, gordo, que puedes llegar y embaucar hasta tu madre. No sabes qué sufrimiento. Pero no creas que soy un egoísta, también pienso en ella, como te dije hace un rato, pienso en sus frustraciones, en lo que no pudo conseguir por estar conmigo. Gordo no quiero aburrirte, pero quiero que sepas que te valoro, te quiero como mierda. Espera, tengo la garganta seca, necesito un trago,…. Solo te quería decir eso, gordo, contarte mi vida, después de tiempo que no nos vemos en este bar donde puede que haya empezado mi desgracia y tu riqueza. Para terminar, gordo, para no aburrirte más quería darte las gracias por nunca permitir prestarme dinero cinco veces y, terminar como esos abuelos a los que le fue mal en la vida, te acuerdas, gordo, claro que sí, ya lo he comentado al inicio de nuestra conversación. Quería decirte que he estado juntando dinero para comprar un objeto de mucho valor, ayer me lo vendiste, sin preguntarme para qué lo quería. Yo quería que me lo preguntaras pero no lo hiciste, quería decirte en ese momento todo lo que te estoy diciendo ahora pero no se pudo porque tenía cosas importantes que hacer, documentos que firmar, casos por atender, pero llegó el momento y es ahora que te voy a decir para qué lo compré, pero antes quiero pedirte un favor, date una vuelta en tu carro por la vereda donde se suela parar mi mujer, para que le regales unas monedas que la harán más feliz que yo y, llévala a un hotel caro y lujoso, para que disfrutes de su inocencia, de aquella inocencia que me cautivó y me sigue cautivando, gordo, prométemelo, dime que lo harás. Yo sé que si lo harás porque te gusta su cuerpo, esa figura de chiquilla que todavía tiene, pero quiero que me lo prometas. Gracias, gordo, muchas gracias. Ahora voy a tocar el asunto final, ya para terminar, porque se hace tarde y, cuando llegues a tu casa tu mujer te va a preguntar de donde llegas oliendo a alcohol y con quién habrías estado, le dirías que conmigo y entonces ella se molestaría porque yo sé que no le gusto y tampoco le gusta mi mujer, por eso que tampoco permitirá que tu niña vaya al santo este año al igual que el año pasado y anterior a ese. Por eso voy al asunto final, gordo, voy al asunto de lo que me vendiste. Yo lo traté de usar y no tuve el valor, no pude tirar del gatillo, ves como soy cobarde, pero ahora estoy decidido, gordo, lo voy hacer porque ya no aguanto más tener una familia como la tengo, lo siento gordo no pongas esa cara otra vez, lo voy hacer, estoy decidido, no te me acerques que todavía quiero decirte algo. Hasta nunca, gordo de mi vida, me alegro que siempre hayamos sido amigos, hasta el final, adiós.

Él y el otro

Su hobby siempre fue pasear en bicicleta, siempre. Se levantaba temprano, se iba al baño se cepillaba los dientes y bajaba su bici desde el tercer piso y se iba por toda la avenida costanera mirando el mar contaminado del litoral peruano, mientras manejaba miraba también a las personas que estaban en su camino, mujeres y hombres recogiendo basura, jóvenes y niños aspirando terocal, pero una vez se cruzó con un pata que estaba fumando marihuana mientras manejaba su bici y tuvo que parar porque la vereda en el que iban era muy estrecha para los dos y, aunque bajar a la pista no era muy arriesgado porque no pasaban muchos carros no lo hicieron. Él, paró antes que el chico con la marihuana, como esperando que pasara conduciendo, pero el otro también se detuvo, los dos se quedaron mirando, él miraba su porro entre los dedos, sus rizos, sus lentes sin montura, su polo negro apretado con la frase que se hizo popular ya hace algunos años: “Compre peruano” y la foto de la bandera del Perú, sus pantalones holgados y bien bajos, sus zapatillas grades de la marca que usan los que andan en patinetas, sus uñas cortas y limpias, sus cejas pobladas y sus pestañas grandes y hacia abajo. El otro se bajó de la bici y caló de su porro una buena cantidad que mantuvo en sus pulmones un buen tiempo mientras caminaba con su bici hacia él, y luego le echó todo el humo en su cara y le extendió la mano con su porro para que lo probara, él cogió el porro y recordando los tiempos en la universidad con sus amigos pastrulos, le dio unas cuantas caladas después de varios años sin probar bendita marihuana. Sin preguntarse nada siguieron caminado con sus bicis y fumando lo que quedaba de porro. Él que era siempre bien observador y estudiaba al detalle a las personas no lo podía hacer muy bien a su acompañante porque ni siquiera hablaban, solo intercambiaron sus nombres y de donde eran, el otro vivía relativamente cerca a su casa y él pensó que podían verse de vez en cuando sobre todo para darle unas cuantas caladas gratis a un porro que después de años no le sentaba nada mal. Pasó un rato y luego de terminar de fumar se sentaron en las piedras mirando el mar, el otro le preguntó si nadaba y él respondió que sí sabía pero que no le apetecía hacerlo porque hacía mucho frío y prefería estar abrigado, además el agua es tan sucia que le daba asco, pero eso no le dijo por no ahondar en sus escusas, el otro se quitó el polo y el pantalón con las zapatillas, solo se quedó en bóxer y se metió. Nadó bastante lejos. Él se quedó sorprendido de lo que le puede hacer la marihuana a algunas personas: meterse al mar en pleno invierno era cosa de locos así que solo lo observaba y pensaba que si le da un ataque en pleno océano tendría que entrar a sacarlo aunque no quisiera, el por qué no lo sabía, solo sabía que si algo le pasaba al otro y no hacía nada para ayudarlo se quedaría con un gran remordimiento toda la vida por no intentar nada, pero felizmente no pasó nada y cuando el otro salió del mar se sacudió un poco se quitó el bóxer se puso su pantalón y su polo, montó su bici y le hizo una seña con la cabeza como para que lo siguiera diciendo: “vamos”. Montaron y él lo siguió a toda velocidad hasta llegar a un edificio, entraron y dejaron sus bicicletas en el estacionamiento, subieron por el ascensor hasta el sexto piso y entraron a un departamento bien grande y bonito por la decoración y lo aseado, todo estaba impecable, el otro le dijo que lo esperara mientras tomaba un baño. Habían llegado sudando por manejar tan rápido, cuando salió de la ducha vio que su invitado estaba viendo su armario y le dijo que si quiere podía tomar un baño también, le dio una toalla limpia y unas sandalias, él empezó a quitarse la ropa y el otro lo observaba mientras se ponía un polo blanco. Un espejo era testigo de lo que pasaba en el cuarto y mediante éste los dos se miraban sin decirse nada hasta que se quedó en bóxer y se puso la toalla para ir a la ducha. Cuando salió de la ducha el otro estaba en la cocina terminando de calentar unos panqueques que puso en un plato, le dijo que cogiera el plato y lo llevara al cuarto para que comieran mientras veían una peli, claro solo si quería, él no tenía nada que hacer y le dijo que normal. Mientras el otro conectaba el dvd en la tele, él lo observaba y no entendía por qué no decía nada, siempre era bien conversador, pero con este tipo era diferente solo no hablaba y hacía las cosas, no se decían nada más que lo necesario para hacerse compañía sin saber más que sus nombres, no sabía de su familia ni de su edad, aunque no parecía mayor que él, ni a qué se dedicaba, absolutamente nada. El otro dijo en voz alta ¡mierda! El cable estaba mordido por su perro y no podía conectarlo a la tele así que no pudieron ver nada y terminaron de comer los panqueques mirando alrededor, luego se echaron y conversaron un poco de pasear bici, del tipo de películas que le gustan y coincidieron en el género, también en su agnosticismo y en el rechazo a la iglesia católica. Los dos estaban mirando el techo del cuarto que mientras se hacía más oscuro por el pasar de las horas y el día se convertía en noche aparecieron unas estrellas, lunas y planetas fosforescentes que el otro había pegado para creer que estaba fuera de su casa mirando un cielo despejado como los que no hay en Lima mientras esperaba el momento de quedarse dormido. El otro le preguntó si estaba aburrido y él respondió que por alguna extraña razón no lo estaba, que se sentía raro porque no conversaba de casi nada y se sentía a gusto. El otro se giró y mirándolo a los ojos le dijo que era simpático, él solo lo miraba sin hacer o decir nada, el otro le preguntó si podía tocar su nariz y él hizo un gesto de afirmación con su cabeza. “tienes un perfil griego” dijo el otro riéndose, él también se rió y le dijo que su perfil si era bonito de verdad, además de sus rulos y sus cejas. Los dos se volvieron a echar mirando el techo y el otro le pregunta incrédulo que si le gustaban sus rulos, él voltea y responde que sí con seriedad y agregó mirándolo al rostro que también su dorso era lindo cuando salió del mar, y volteo para mirar de nuevo el techo. El otro le preguntó si era marica y él respondió: “yo no te he preguntado si lo eres”, no, respondió el otro. Entonces dejémoslo ahí dijo. Pero si eres marica no sería malo dijo el otro, supongo, respondió él mientras volvió para observarlo otra vez y preguntarle a qué hora regresan sus padres, el otro le dijo que no regresan y que es raro que los vea por casa porque sus trabajos se lo impiden además le aburría hablar de ellos porque son un poco aburridos a pesar de que son jóvenes. Al igual que los padres de él, que también lo eran. Por qué preguntó el otro, te quieres quedar le dijo. No, solo decía, respondió descubierto. Puedes quedarte si quieres, le dijo, tengo mudas de ropa limpia que la empleada me deja interdiario y si quieres te la doy para que te la pongas. No, así está bien. Como quieras puedes dormir así. Gracias le dijo él...

martes, 6 de julio de 2010

El amor (priemra parte)



Las siguientes líneas van dedicadas al amor, o a lo que nosotros creemos que es el amor.




Qué es el amor, si no un ir y devenir de emociones y sensaciones muchas veces satisfactorias y otras un tanto desagradables que nos hacen reinventarnos a cada paso que damos en el afán de conocer o experimentar con nuevas personas, tratando de borrar aquella cicatriz que nos dejó nuestro último amor. Uno, puede creer que se enamora y creer que ama, pero a estas alturas de la vida, cuando ya golpeó mucho y todavía no hemos aprendido lo suficiente a pesar de nuestras edades, nos damos cuenta que el amor es como la religión o como los dioses y los santos: que los creamos para poder salir adelante y creer que será mejor luego, para tener un ideal o una esperanza. Es que tener a una persona que te diga que eres su todo, que se muere por ti o que te ama, es lo más satisfactorio para nuestro ego y así empezamos a construir una ilusión que la vida y sus caminos nos van a ayudar a desmoronarla como le venga en gana, de forma muy dolorosa y lenta o muy rápida, pero igualmente hiriente y nos demos cuenta que por más que nos digan que nos respetan siempre existe una mirada libidinosa, una metida de mano, un manoseo a aquella otra persona que no forma parte de una pareja: el amante.



El amante puede ser cualquiera, es un ente que no necesariamente tiene que estar enterado de que la persona con la que se está acostando tiene otra relación y, que puede muchas veces ser perenne o no y solo ser una canita al aire como es costumbre decirlo en nuestro círculo de amistades y en nuestra sociedad, que es muy criolla y conchuda, pero a la vez muy recatada y solemne. Es que estamos rodeados de personas hipócritas que aparentan ser lo que no son y que por mantener esa ilusión siguen casados con sus esposas y esposos, conviviendo con sus parejas y saliendo con sus enamorados y enamoradas. Todo es apariencia. El amor no existe, sino es una ilusión que se alimenta día a día con pequeños detalles para hacer que la pareja escogida se sienta querida y segura de que la relación va bien y no existe algún tipo de problemas. Ositos, rosas, claveles, regalos costosos, viajes, casa nueva, anillos, cadenas, etc. Son solo unos de los detalles favoritos, además de los “te amo”, “te necesito”, “eres todo para mí” entre otros que hacen que esa ilusión sea cada vez más duradera, pero solo es una ilusión que tarde o temprano terminará como el día y la noche y se renovará como el ave fénix que resurge de sus cenizas, pero a diferencia del ave original, esta ave pierde vigor cada vez en sus reinvenciones porque el amor hiere, cada vez que termina marca y deja una huella muy perversa que no nos deja vivir tranquilos, pero que tapamos solapadamente para aparentar y jugar de nuevo en nuestra sociedad de apariencias.



El amor es una ilusión que nos hace sentir importantes y felices mientras dura, que nos impulsa a salir adelante y fijarnos metas con nuestras parejas, primero el departamento, luego la mascota, un trabajo mejor, un negocio propio, los hijos, el colegio, su profesión y de pronto el amor se termina, se rompe, culmina y cansa. Nos empezamos a desempeñar mal en nuestros trabajos, nuestras relaciones interpersonales se fatigan, perdemos el apetito y por ende adelgazamos, comenzamos a repartirnos las cosas, casarnos en cara los errores del otro, las cosas que yo compré y que tu no querías, pero que muy bien usabas, el dinero en el banco, la cuenta para nuestro hijo, ¿Con quién se queda Fido?, ¿Con quién se queda nuestro hijo?, quién se va de la casa en caso sea propia o quién la sigue pagando si todavía no termina la hipoteca.



Pero no todo es feo, también tiene cosas lindas y bondadosas como el buen estado de ánimo que te genera aquella persona que escogiste para compartir la vida, te vistes mejor muchas veces, tienes nuevas perspectivas de la vida, diferentes puntos de vista que puedes analizar con alguien en la cama, una conversación interesante, una crítica que te ayuda a mejorar, dinero si te quedaste corto a fin de mes, regalos, cariño, sexo, entre otras que son hacen sentirnos felices.