Vuelvo a escribir después de semanas a pesar que me propuse hacerlo a diario o dejando un día, pero en fin a pesar de no trabajar y distraerme para inspirarme no pude. Es una pena. Pero aun añoro la esperanza de poder escribir en clases como lo hacía antes, sin que el profesor se diera cuenta.
Hace unas semanas se aprobó el matrimonio gay en Argentina, lo que para casi todos los gay peruanos fue una buena noticia, pero haciendo de abogado del diablo, ¿Saben muchos de los gay de por acá, qué diablos implica eso? Les comento lo más relevante, y se los comento porque hace unos días conversaba con un conocido, amigo de un amigo de otro amigo (ojo que es un círculo muy grande al cual pertenecía, pero eso no significaba exactamente que fuera muy sabiondo en el tema ni nada) y dijo:
- El matrimonio, como ahora se nos permite a los gay, lo celebraré en la iglesia del óvalo Gutiérrez en Miraflores, como Mávila Huertas, esa periodista regia del noticiero de las 10 en el canal 4, aunque se casó con un gordito medio feo no importa ella siempre va a ser regia, hay veces que la veo en el programa de María, la gordita de las 11, se nota que es muy inteligente.

La que sale a las 11 se llama Rosa María y quien la suplanta, a veces, es Sol Carreño la de Cuarto Poder, aunque es posible que también la reemplace ella, pero nunca la he visto de verdad.
-No sabía que veías las noticias. Interrumpí.
Lo dije en tono sarcástico porque a esas alturas no me importaba caerle bien a nadie y menos a ese grupete de gays que dicen que no son obvios, o sea que no se les nota la pluma, y son todo lo contrario con ese pantalón apretadito y el polo que le marca las tetillas y usan tanto o igual cantidad de gel que crema para todo su cuerpo.
- Claro que veo las noticias oye, que me crees, cuando estoy viendo Glee y dan comerciales cambio para ver lo que sucede en Perú, para estar informado siempre, aunque sea un minuto veo el noticiero, pero en fin ¿Saben desde cuando le pongo el ojo a esta periodista? Desde que salió en el Gran Show de Gisela bailando Tango, súper regia la Mávila…
“La Mávila”, ¡Por Dios!. Cuando escuché eso mis ojos se pusieron como huevo hervido y ya me quería ir, solo que no lo hacía por respeto a mi acompañante, el cual me sorprendió que fuera tan distinto a sus amigos. No discrimino, pero tampoco me siento muy a gusto de que con mi amigo converse de temas más elaborados por decirlo de algún modo y, con sus amigos solo hable de farándula, pudiendo hablar del trabajo profesional de Mávila Huertas y no de su baile sensual en el Gran Show de Gisela, pero en fin la conversación, o mejor dicho, su monólogo continuaba y sorprendía más, porque el tema era el matrimonia gay, y él terminó por desviarlo casi todo.
- Bueno, bueno. Dije, después de haberlo escuchado divagar mucho tiempo. – Sobre el matrimonio. Es imposible que te cases en una iglesia o capilla al menos que un cura quiera arriesgar su sotana. No puedes hacerlo.
- Cómo que no. Dijo indignado. – Yo me quiero casar en la iglesia como Mávila, solo queda a esperar que se apruebe el matrimonio como en Argentina, ya estamos cerca, el matrimonio gay ya está acá nomás, abajito.
- Y por qué no te casas allá.
- No pues, yo me quiero casar acá, en mi tierra, quiero que estén todos mis amigos, mi familia, mis amigos del trabajo, todos. Tiene que ser a lo grande, la fiesta sería en el Regatas, como la Pili que lo hizo súper regio todo con ese negraso de casi dos metros, por Dios estaba más bueno.
- Pero no te vas a casar en la iglesia, eso no lo permiten los Católicos, y el gobierno no puede obligar a una religión a cambiar sus convicciones, así que creo que te tienes que conformar con ir a una municipalidad, donde trabajan funcionarios públicos que sí están obligados a cumplir la ley, en caso de que se diera una parecida a la de Argentina y España claro.
Creo que con esas palabras, bien simples, ya me miraban raro, como si no hubieran entendido lo más mínimo de lo que les dije. Eso me causó gracia.
- Cómo que no. Dijo indignado. – Yo me quiero casar en la iglesia como Mávila, solo queda a esperar que se apruebe el matrimonio como en Argentina, ya estamos cerca, el matrimonio gay ya está acá nomás, abajito.
- Y por qué no te casas allá.
- No pues, yo me quiero casar acá, en mi tierra, quiero que estén todos mis amigos, mi familia, mis amigos del trabajo, todos. Tiene que ser a lo grande, la fiesta sería en el Regatas, como la Pili que lo hizo súper regio todo con ese negraso de casi dos metros, por Dios estaba más bueno.
- Pero no te vas a casar en la iglesia, eso no lo permiten los Católicos, y el gobierno no puede obligar a una religión a cambiar sus convicciones, así que creo que te tienes que conformar con ir a una municipalidad, donde trabajan funcionarios públicos que sí están obligados a cumplir la ley, en caso de que se diera una parecida a la de Argentina y España claro.
Creo que con esas palabras, bien simples, ya me miraban raro, como si no hubieran entendido lo más mínimo de lo que les dije. Eso me causó gracia.
Mi explicación fue por las puras. Miré a mi amigo y él solo tomaba su Bailys, impávido, así que me seguí divirtiendo y sorprendiendo con sus amigos, en especial con que se quería casar, Martín creo que se llama.
- ¿Piensas tener hijos?
- Claro que sí, quiero adoptar tres, para darles todo lo que me dieron mis padres y tengan la oportunidad de estudiar y ser alguien en la vida.
Claro que el chico estudiaba, pero no aprendía nada, solo se dedicaba a las fiestas y a juntarse con gente que no sabe ni un pedo de nada.
- Claro que sí, quiero adoptar tres, para darles todo lo que me dieron mis padres y tengan la oportunidad de estudiar y ser alguien en la vida.
Claro que el chico estudiaba, pero no aprendía nada, solo se dedicaba a las fiestas y a juntarse con gente que no sabe ni un pedo de nada.
- Eso si podrías hacer le dije, según la ley en Argentina y España, adoptar se está permitido, al igual que pueden ser acreedores de créditos para comprar casas o autos. También pueden asegurar a su esposo, dejarle una herencia, la potestad de los niños, pueden ponerse en la lista de bodas de las tiendas comerciales, entre muchos otros beneficios que se dan por ley a las parejas heterosexuales. Pero no estoy de acuerdo en que la unión entre gays se llame “matrimonio”, porque soy romántico y esa palabra tiene un origen romano: matrimoium, que quiere decir que es un derecho que adquiere una mujer para poder ser madre bajo la tutela del marido o esposo, no quiero decir que estoy de acuerdo con este concepto pero tiene que ver el derecho de una mujer que no tiene nada que ver en una unión gay, pues no hay una mujer en la relación. No estoy de acuerdo, además porque el concepto matrimonio conlleva a unas raíces religiosas que deriva de mater, dos seres que se reúnen para crear otra vida, cosa que no va a pasar entre dos hombres.
Ahora yo me fui de lengua y nadie me paró, todos me escucharon y aunque no me hayan entendido, me conformé con que mi amigo me sonriera y me dijera: claro, tienes razón, pero….
A bueno íbamos a entrar en un debate interesante, pero la loca de Martín interrumpió y dijo sus sandeces. No seguiré hablando de las atrevidas afirmaciones de este joven universitario metido en la misma casa de estudios como 10 años, ya sé que es una exageración, pero no me sorprendería.
Para resumir, creo que la unión entre homosexuales no debería llamarse matrimonio, por lo que ya comenté. Estoy de acuerdo que la iglesia esté en contra porque siguen sus convicciones que son una tontería muchas veces y no estoy de acuerdo en casi todo, pero es bueno que alguien te de la contra, si no todo sería muy fácil. Además eso genera debate y me entretiene que ellos mismos se contradigan. Me agrada que tengan los mismos derechos que un matrimonio tradicional, pero en que puedan adoptar me parece un poco arriesgado, todavía no lo he pensado muy bien como para estar a favor o en contra, pero en poco tiempo tomaré partido.
Ahora, para qué diablos quieren casarse los gay carajo, no lo sé, es tan necesario hacer tanto papeleo para que después de unos años terminen por divorciarse y tengan que separa sus ganancias, repartirse lo que compraron, etc. No lo sé, no le tengo fe a las relaciones gays, las considero muy inestables.



