No creo en el destino, al menos
me obligo a no creer en él por tener en mis manos una cuota de libertad, siento que
el destino es la predestinación de tu vida, es el desenvolvimiento de tu
historia escrita por algo o alguien superior a ti, quien ya decidió qué es lo
que vas hacer, con quienes te vas a relacionar o en qué te vas a desempeñar.
El destino según la RAE es una
fuerza desconocida y el encadenamiento de sucesos considerados como necesarios
o fatales, o sea, eres protagonista de tu propia historia que ya ha sido
escrita y no puedes cambiarla porque tú no has sido el autor y solo te toca
desempeñar tu personaje sin poder cambiar absolutamente nada.
Muchos podrán pensar que el destino
es simplemente la evolución de los designios del Señor, punto de vista muy
religioso. Si tienes alguna enfermedad, pierdes el trabajo o te pasa cualquier
cosa, el comentario siempre muy cristiano y oportuno es que Dios te ha puesto
un reto en la vida, que quiere probarte, mientras el reto o la dificultad que
afrontas sea más fuerte es porque dios confía más en ti y que eres el elegido para
dar lucha por él, etcétera. ¡Vaya! comentarios que no hacen más que revelar que
son seres sumisos pues una vez superado el impase con tus habilidades o tus
decisiones, estas ni siquiera han sido tuyas o no se te son reconocidos pues el
comentario siguiente es que Dios te iba a dar un mejor trabajo, te iba a poner
una persona mejor en el camino, que si tu familiar muere de cáncer es porque
Dios lo necesita en el cielo y su misión en la tierra ya culminó. Entonces, ¿dónde
quedas?
Dejando a Dios de lado o mejor
dicho quitándole un poco de protagonismo, según la teoría Estoica del Destino,
este aparece ya en la concepción de un eterno retorno, en el que los diferentes
intervalos cósmicos, siguiendo una estricta regularidad, producen siempre los
mismos acontecimientos y ven nacer y morir a los mismos seres. La idea de un
eterno retorno supone para los estoicos la seguridad en que las cosas seguirán
constantemente igual a través de los tiempos. Crisipo sostiene que el destino
es "la razón por la cual se han producido los acontecimientos pasados, se
producen los acontecimientos presentes y se producirán los acontecimientos
futuros".
Pregunta: ¿Por qué existe el
Universo o el cosmos? ¿Quién o qué los creo? ¿Tienen influencia parcial o total
en nuestras vidas?, son preguntas que no tendrán una respuesta concluyente
nunca (según mi punto de vista), pero para algunos científicos o cristianos sí.
Yo quiero creer en las
circunstancias, en la consecuencia de tus actos y de cómo te relacionas con las
consecuencias de los actos de las demás personas. Acción y reacción,
responsabilidad de la las decisiones que tomes en la vida, no echarle la culpa
a alguien superior por lo que te pasa o pedir que ese alguien te saque de un
gran problema o te ayude a superar una enfermedad. Si te ocurre un accidente
automovilístico en el que eres la víctima, simplemente eres la consecuencia del
acto de alguien más, tú decidiste caminar por la vía en donde no sabías que el
conductor iba a quedarse dormido o conducir en estado de ebriedad. Mera
circunstancia.
La circunstancia, según la RAE, es
el accidente de tiempo, lugar, modo, etc., que está unido a la sustancia de
algún hecho o dicho, también es el conjunto de lo que está en torno a alguien;
el mundo en cuanto mundo de alguien, o sea, libre albedrío. Lo único que tienes
que hacer es lidiar con las consecuencias de los actos de los demás y ellos con
las tuyas, pero siempre teniendo en cuenta que – como lo dijo Jean Paul Sartre –
“Mi libertad se termina donde empieza la de los demás”, esto es un principio
que de ser puesto en práctica por todos mantendría un equilibrio constante,
pero como sabemos, el ser humano es tan impredecible como las circunstancias y
es por eso que nuestro libre albedrío nos hace únicos y reaccionarios, nos hace
vivir al máximo o no, pero tenemos, entonces, en nuestras manos la posibilidad
de elegir y cambiar con nuestras decisiones nuestro futuro que es la
consecuencia de nuestros actos.

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