lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Cuándo tuvimos miedo?

Cuando niño le hemos tenido miedo a casi todo, al menos yo le tuve miedo a las películas de terror, a los perros, a las cucarachas, a estar lejos de mi madre, miedo a que se murieran mis padres cuando estaban con una simple gripe y se quedaban en la cama descansando, cuando mi mamá me asustaba fingiendo que estaba muerta sobre su cama y después despertaba súbitamente para terminar de asustarme, entre otros muchos miedos que son, ahora, graciosos de recordar, como el miedo a la oscuridad, a los fantasmas, a las grandes alturas, al san Martín de la abuela, etc.


Ahora nos reímos de esos miedos. Bueno la mayoría se ríe. De esos miedos, el que he conservado es el que le tengo a las cucarachas, pero me encantan las arañas y tengo que suponer que es porque son quienes se comen a las cucarachas. Soy amante de los animales, en especial de los perros. Los amo. La oscuridad me parece muchas veces oportuna, ya no vivo con mis padres, creo que la muerte llega cuando tenga que llegar y aunque siempre apene es natural y tenemos que estar preparado para ello, pero también a no tenerle miedo.

Pero el miedo siempre ha estado presente, sobre todo en la escena política. Sentimos miedo cuando Alan quiso estatizar la banca, cuando los precios subían y subían, cuando se escuchaban explosiones en las calles más residenciales, en los centros empresariales, en la puerta de los Bancos, medios de comunicación y ministerios. Sintieron miedo nuestros padres cuando creían que íbamos a morir en la calle producto de una de estas explosiones.

El miedo está siempre presente en la vida y, sobre todo en época electoral. Tuvimos miedo cuando Alan volvió a postular a la presidencia, luego cuando Ollanta lo hizo y escogimos a Alan, Sintieron miedo nuestros compatriotas en Bagua, Apurímac, Cajamarca, Puno, Ayacucho y otros departamentos cuando un puñado de malintencionados los desinforman y les dicen que van a quedarse sin agua, que van a morir producto de la contaminación, que los recursos que son de todos los peruanos se los van a vender a los chilenos, colombianos, brasileros o ecuatorianos y, los hacen protestar por las puras, muchas veces haciéndolos tomar carreteras, armarse para una guerra, matar policías, pasar hambre, frío e insolación.


Sentimos miedo en nuestra ciudad, cuando pasamos por una calle con poca luz, cuando se te acercan a pedir que “colabores” comprando unos cuantos caramelos, cuando en un medio de transporte un ex presidiario te pide que colabores comprando una de sus artesanías porque no quiere volver a las calles a robar, (¿Parecería una amenaza?) sería muy fácil volver hacerlo, cuando recibes una llamada estando en el carro y no quieres contestar porque te pueden abrir la ventana y arrancharte el celular, cuando vas al hospital por una emergencia porque puedes salir peor de como entraste, cuando tienen que operarte en el seguro integral de Salud, cuando en vez de que te curen un diente te lo quiten, cuando la policía se te acerca, cuando tomas un taxi, cuando alguien te saca a bailar en la discoteca, cuando viajan y dejan la casa sola (cuando vuelvas ya no encontrarás nada), cuando el vecino te mira el escote y te saluda salivando, cuando esperas a tus hijos y no llegan de la fiesta a la hora que dijeron regresarían. Le tenemos miedo a nuestra sociedad, a nuestros gobernantes y quienes nos tienen que proteger, a los pobres y los ricos, a los negros y los blancos, a nuestro vecino y nuestro tío, a quien limpia la oficina y nuestro jefe, a nuestro mejor amigo y nuestro enemigo, al mendigo y al ladrón, al cura violador y el ateo que tiene una iglesia para recaudar dinero, a los partidos políticos y las diferentes asociaciones civiles. Les tenemos miedo a todos, en esta sociedad no nos damos el lujo de ser libres. Todavía. Le sigo teniendo miedo a las cucarachas.

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